Mara Sanchez Renero

Iluikak Galería Almanaque Fotográfica

martes, 1 mayo 2018

Iluikak is both a word and a barren sound. Sounds are also the territories: to walk, to gasp while ascending a mountain, to gallop when lowering it back, a slope that breaks off, the stealthy descent of the fog, the solitary sound of the animals. Mara Sánchez-Renero reverses the relationship between visibility, image and territory through this photographic series. In these images, flashes and fragments of what inhabits a mountain unfold. We can not see it at a glance, it needs to be open. The landscape is not the clue to know a territory but its fragment. To open a mountain implies entering its multiple dimensions: mountain as a way of life, mountain as magic, mountain as a secret, mountain as a glimpse, mountain as fantasy, mountain as history, mountain as nature, mountain as a moment.

La sierra de Zongolica in the state of Veracruz, is tracked by the slow construction of these photographs, shaped by high, mid and low lands as a constant transition of heights and humidity. Its original inhabitants, the Nahuas peoples since ancient times are country workers and more and more they become migring communities. Iluikak means «near to the sky», this name is a the same time a description and a metaphor, which encompasses the life of the people of the mountain. Sánchez-Renero invites us to approach this territory upon a question: how can an Imaginary may be documented, how can one speak of a place without starting from the relationship between photography and document?

The answers to these questions sail on the aesthetic quality: the slow construction. It addresses two unfolded temporalities. On the one hand, the moment of the image that we are looking at, always in relation to the present; the light, the burst is always present, after the fire or the darkness. The other moment is the previous one that we do not observe: to travel, to climb the mountain, to talk, compose, build, rework the image on the site, create the space for it to happen, experiment with different sources of light. Contradictorily, the luminous and technical artifice allows to speak from the darkness.

The images are tied in their temporalities upon the idea of the act. This one conceals the environment that surrounds the image, it only offers us a loophole. A fragment to the eye is simultaneously what reveals the imaginary inscribed in the mountain. The image evokes and presents, what we see is only what we see there. At the same time it allegorizes what we can not see and therefore what can not be named or represented.

Iluikak fully assumes the tight relationship between what a photographic image creates and the real it comes from. It leads through the furrow between documentary and fiction. How to produce images that open the mountain, that speak of it as object and subject, as nature? By reducing the spectrum of what we can see about a site, Sánchez-Renero manages a space not only for the images or the symbols of the mountain to emerge, but to create an imaginary at the same time abstract and concrete from the pendular relationship between the visible and the invisible.

Amanda de la Garza

Iluikak es una palabra y un sonido seco. Los sonidos son también los territorios al caminar, el jadeo al ascender una montaña, el galope al bajarla, una ladera que se desgaja, el sigiloso descenso de la niebla, el solitario sonido de los animales. Mara Sánchez Renero, invierte la relación entre visibilidad, imagen y territorio a través de esta serie fotográfica. En estas imágenes se despliegan destellos y fragmentos de aquello que habita una montaña, no podemos verlo a golpe de vista, sino que requiere ser abierto. El paisaje no es el medio para conocer un territorio sino el fragmento. Abrir una montaña implica entrar en sus múltiples dimensiones: la montaña como forma de vida, la montaña como magia, la montaña como secreto, la montaña como vislumbre, la montaña como fantasía, la montaña como historia, la montaña como naturaleza, la montaña como tiempo.

La sierra de Zongolica en el estado de Veracruz, es rastreada por medio de la construcción lenta de estas fotografías. Conformada por tierras altas, tierras medias y bajas, una transición constante de alturas y humedades. Sus habitantes son comunidades nahuas dedicadas desde tiempo inmemoriales al campo y la ganadería, y cada vez más son también comunidades migrantes. Iluikak significa “cerca del cielo”, este nombre es una descripción y una metáfora que engloba la vida de la gente de la montaña. Sánchez Renero propone acercase a este territorio a partir de la pregunta: ¿cómo se puede documentar un imaginario, cómo se puede hablar de un lugar sin partir de la relación entre fotografía y documento?

Las respuestas a estas preguntas se encuentran en la cualidad estética de las fotografías: su construcción lenta. Se trata de dos temporalidades desdobladas. Por un lado, el tiempo de la imagen que vemos, siempre en relación al presente; la luz, el estallido lumínico es siempre el ahora, después el incendio, el fuego o la obscuridad. El otro tiempo es el momento previo, aquel que no observamos: viajar, subir la montaña, hablar, componer, construir, retrabajar la imagen en sito, crear el espacio para que suceda, experimentar con diferentes fuentes de luz. El artificio lumínico y técnico permite contradictoriamente hablar desde la obscuridad.

Las imágenes están atadas en sus temporalidades a partir de la idea de acto. La fotógrafa oculta el entorno que rodea a la imagen, solo nos ofrece un resquicio. Un fragmento para el ojo es simultáneamente lo que revela el imaginario inscrito en las cosas de la montaña. La imagen evoca y presenta, lo que vemos es solo lo que ahí vemos. Al mismo tiempo que alegoriza aquello que no podemos ver y que por lo tanto no se puede nombrar ni representar.

Iluikak asume enteramente la relación tirante entre lo que una imagen fotográfica crea y lo real de donde parte. Se conduce a través del surco entre lo documental y la ficción. ¿Cómo producir imágenes que abran la montaña, que hablen de ella como objeto y sujeto, como naturaleza? Al reducir el espectro de lo que podemos ver sobre un lugar, Sánchez Renero gestiona un espacio no solamente para que las visiones y los símbolos de la montaña surjan, sino para crear un imaginario al mismo tiempo abstracto y concreto a partir de la relación pendular entre lo visible y lo invisible.

Amanda de la Garza